sábado, 26 de marzo de 2011

KAFKA.

Tengo que confesar que desde muy pequeña tengo un miedo terrible a múltiples cosas, como muchas personas claro.
Empecemos por las arañas, grandes, medianas, pequeñas, mínimas, las tengo pánico.
Otras son las muñecas, las barbies, son espantosas con esa cara...
El hueco que hay debajo de la cama, si, de hay viene toda la historia que os voy a contar.
Como todas las noches me voy a dormir, lógicamente, unos días antes que otros, algunos mas cansada, otros sin sueño, en fin que me fui a dormir.
Ya estaba cambiada, sentada en la cama, arropada y relajándome con los cascos puestos, el volumen estaba perfecto, ni muy bajo ni muy alto.
Hoy un ruido al que no di mucha importancia, me quito un casco miro alrededor, nada, se les abra caído algo a mi hermano ( que esta en la habitación continua).
Pero a lo que después vino, o si a eso si que había que darle importancia, sentí un golpe a la altura del culo.
Madre mía, salté de la cama hacia la silla del escritorio , el mp3 salió volando, dios, que había sido eso...
Empecé a chillar como una loca, pero nadie me respondía.
Después de media hora decidí bajarme de la silla, en fin de debajo de la cama no salía nada ¿estaría loca?.
La verdad es que siempre e tenido esa personalidad curiosa así que en vez de salir corriendo, me agache y mire debajo de la cama...¡ que cojones era eso!
No me lo podía creer, había una mini ciudad en construcción llena de barbies y kenes en miniatura, era todo tan, tan en fin, tan irreal.
Había de todo, chalet, edificios, parques, a y los “ humanos” paseaban arañas.
No podía ser, me fui corriendo al salón, yo les explica que me había pasado y lo que había debajo de mi cama.
Palabras textuales de mis padre “ A ya te has dado cuenta, bueno era hora, bueno pues ya sabes no les molestes mucho que están empezando a organizarse”
¿Cómo? , que ellos ya lo sabia, que habían dejado entrar a unos muñecos a vivir debajo de MI cama...
Pues nada han pasado seis meses y cada vez hay mas gente hay abajo, mis padres me han dicho que en otros seis meses me puedo ir buscando otro sitio donde dormir.

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